En España, con el nuevo gobierno, se están produciendo importes cambios legislativos- la mayoría supuestamente orientados a la consecución de la salida de la crisis- que afectan a todos los españoles, pero especialmente a la población femenina, aún parte sumamente vulnerable de esta sociedad.
Si empezamos por ver los recortes que se están produciendo para hacer disminuir nuestro déficit, debemos pararnos en lo concerniente a la Ley de dependencia. De ella dependen- valga la redundancia- numerosas mujeres en nuestro país, que atendiendo a roles aún muy arraigados, han decidido quedarse en casa para cuidar de sus mayores. ¿Qué pasará con estas mujeres si no perciben estas ayudas? No pueden trabajar, porque no tienen con quien dejar a sus seres queridos, y si optan por trabajar tendrán que buscar a alguien que se haga cargo de ellos en su ausencia, y por supuesto pagarles un salario por ello. Pero con la precariedad de la actual situación laboral, con el porcentaje de parados, el difícil acceso al mercado laboral, y las nuevas reformas legislativas que nos avocan a un sistema de empleos a tiempo parcial, salarios mínimos y despidos ipso facto, resulta complicado plantearse eta opción. Entonces, ¿cuál es la solución? Según nuestro gobierno, apretarnos el cinturón.
Y que decir de la reforma laboral. ¿También afectará especialmente a las mujeres? Yo particularmente considero que sí. El hecho de que se haya dado poder al empresario tanto para desligarse de los convenios colectivos como para facilitarles los despidos, la posibilidad de modificar las condiciones del contrato de trabajo, entre otras tantos cosas que se pueden destacar de este Decreto-Ley, va a suponer que ante la hipótesis de una mujer que puede quedar embarazada, que se le comunique la modificación de sus condiciones laborales o del lugar de trabajo, se opte por su despido y la contratación de un hombre, que desgraciadamente sigue estando menos vinculado a la familia y hasta el momento, y hasta que la ciencia no diga lo contrario, no puede quedar embarazado.
Todas estas situaciones, están mermando los derechos adquiridos por la mujer durante años de esfuerzo, sin mencionar aquí la modificación de la ley del aborto o la de los matrimonios entre homosexuales - ambas recurridas ante el Constitucional-, lo que hace que se divisen tiempos duros para todos y especialmente para las mujeres. Por ello, cre que debemos salir del mutismo en que estamos, atenazadas por el temor de la situación económica actual, y dejarnos ver y escuchar. Es el tiempo de las mujeres, o si no que se lo digan a Angela Merkel.
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