Esta mañana leyendo el periódico pude comprobar el acoso que están sufriendo nuestros pescadores por parte de las patrulleras de Peñón de Gibraltar. Es una situación humillante, ante un conflicto por la soberanía de las aguas que rodean al Peñón, y en el que con un sarcarmo deleznable decía de forma previa el ministro de interior español, que el gobierno británico le había comunicado que no era su intención HUMILLAR al ejecutivo español en Gibraltar.¿Por qué emplean el término humillar? ¿No hubiera sido diplomáticamente mucho más correcto hablar directamente de un conflicto de soberanía sin que nadie deba ser humillado por ello? Y el gobierno español no sólo lo acepta sino que lo justifica.
Hace unos días sucedió lo de la nacionalización de la filial de la petrolera Repsol en Argentina, concretamente YPF, y además se hizo de una manera tan "descarada" y ofensiva para el gobierno español, que no entiendo cómo no se han adoptado, aparte de las medidas legales que correspondan, que desconozco si se han adoptado o no- medidas de carácter diplomático, económico etc. Argentina ha dejado de ser aliado y como tal deberíamos tratarlo, ¿no les parece?
Para colmo se sube al carro de las nacionalizaciones, aunque éste de una manera mucho más respetuoso y sutil, Evo Morales, el Presidente de la República Bolivariana, con la nacionalización de la filial de Red Eléctrica de España.
Ya sólo nos falta, como se puede leer en cualquier web yihadista, que vengan aquí los árabes a reconquistar Al-Andalus- que por cierto ya no existe por si no se habían dado cuenta, como tampoco existe el Imperio de Carlos V, y por ello no vamos a intentar recuperar los territorios perdidos.
Con todas estas reflexiones no intento acalorar los ánimos de nadie, ni pretender que nos convirtamos en un nuevo EE.UU, que se impone a base de la fuerza, pero si es verdad que debemos ganarnos el respeto de los paises que nos rodean. El respeto se gana con trabajo, con dignidad, con verdad y con convicción de lo que somos y lo que queremos ser.
Pero para ello, deberíamos primero solucionar nuestras pequeñas luchas internas, que nos hacen más débiles y nos hacen también perder fuerza, respetando nuestras enriquecedoras diferencias, nuestras autonomías, nuestras diversas costumbres y lenguas etc...
